Hoy hablamos de un tema clave para el cuidado de nuestras plantas: el abonado. Para facilitar la comprensión a la hora de definir los diferentes tipos de abonos y sus usos, hemos recuperado un vídeo en el que nuestro compañero Iñaki González nos lo explica de manera clara y sencilla.

La importancia del abonado va más allá de una simple ayuda para la floración de las plantas. Un correcto abonado es fundamental para evitar también problemas con enfermedades y plagas. El abono completa con nutrientes las carencias que la planta tiene, siendo un factor esencial para crecer y desarrollarse de manera correcta. Conozcamos los diferentes tipos de abono y sus correctas aplicaciones.

  • Abono encapsulado de acción lenta
    Este tipo de abono nos puede cubrir un margen de 4-5 meses tras su aplicación. El abono de larga duración viene encapsulado, para que se vaya disolviendo en la tierra poco a poco y aportando los nutrientes durante un periodo de tiempo medio-largo.
  • Abono granulado de acción rápida
    Su efecto puede durar entre 1-3 meses, dependiendo del tipo. Por ello debemos tener en cuenta que los tiempos para su aplicación son más cortos, pero su efecto sobre la planta es más rápido que el abono encapsulado.
  • Abono soluble
    Podemos aplicarlos mezclados en agua o bien directamente sobre la tierra. A diferencia con los abonos de larga duración, este tipo de abono es de acción rápida, nutriendo a la planta desde el primer riego. Son aconsejables para plantas de interior y aquellas que están en macetas.
  • Abono líquido
    Son los abonos más flojos en sus efectos sobre las plantas, por ello debemos realizar aplicaciones constantes y en periodos de tiempo más cortos. Los abonos líquidos se extraen de los solubles a una concentración determinada, dependiendo del tipo de aplicación para la que se preparen.