Qué disgusto cuando vemos que una de nuestras plantas de casa no luce como debería. Es muy habitual pensar que sea un problema de riego, pero no es lo único que le puede ocurrir a nuestra planta. Hoy te traemos los tres errores más comunes que cometemos con nuestras plantas de casa. 

Cuidar las plantas de interior

Exceso de riego

No falla: vemos que nuestra planta tiene una hoja más marchita o más lacia y ya pensamos que le falta agua. ¡No corras! Puede que no lo sepas pero la mayoría de las plantas resiste mejor la ausencia de agua que el exceso. Así que si sospechas que a tu planta le falta agua introduce los dedos en la tierra (y no te quedes solo en la superficie) para comprobar si de verdad necesita riego. Te sorprenderá descubrir que no siempre es así. Y entonces, ¿qué le pasa a mi planta? Puede ser exceso de agua, o falta de luz, por ejemplo. 

Falta de luz

Tienes mucha luz en casa, sí. Pero, ¿te has dado cuenta de las barreras? Hablamos de cortinas, persianas… Busca una situación donde tu planta pueda disfrutar siempre de la luz. De hecho, ellas mismas te van a chivar dónde necesitan estar: si te fijas bien verás que muchas de tus plantas pueden haberse volteado o girado buscando la luz. Esa es la orientación ideal para que crezcan bien y puedan florecer cuando corresponda. 

Falta de nutrientes

El fallo más habitual. Las plantas no solo se alimentan de agua. Con el riego hidratamos las plantas pero no olvides que también comer: necesitan un abono rico en vitaminas y minerales. Dependerá de cada planta pero generalmente aportaremos un abono líquido junto al riego cada dos o tres semanas. Con este gesto ayudarás a que tu planta esté más fuerte frente a hongos, insectos y cualquier enfermedad que pueda tener. 

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